Fobia Social y Comorbilidades

Patologías asociadas • Abuso y dependencia del alcohol • Otras sustancias • Depresión • Otros trastornos de ansiedad • Trastornos de la sexualidad masculina • Trastornos de la personalidad • pronóstico

Patologías asociadas
La fobia social se asocia frecuentemente a otras patologías que pueden, para algunas de ellas, ser consideradas como complicaciones del trastorno.
Estas patologías asociadas suelen estar en el origen de las primeras consultas.
Estos son:

abuso de sustancias y adicción,
depresiones,
otros trastornos de ansiedad,
trastornos sexuales masculinos,
Desorden de personalidad.

Abuso y dependencia del alcohol
El 15% de los fóbicos sociales tienen un trastorno relacionado con sustancias. Entre las diversas sustancias, el alcohol parece particularmente incriminado. La fobia social, al igual que otros trastornos de ansiedad, promueve la aparición del abuso y la dependencia del alcohol, y el trastorno de ansiedad suele preceder a estos abusos de sustancias.
Los relatos de los pacientes parecen mostrar que muchas veces es el descubrimiento fortuito del efecto “terapéutico” del producto sobre la ansiedad social (automedicación) lo que lleva a su consumo repetido y al riesgo de abuso y dependencia. Así, los pacientes beben antes de las situaciones (para reducir su miedo) pero también después (para ahogar su vergüenza).
Es importante precisar que las virtudes «ansiolíticas» o «terapéuticas» del alcohol son sólo una ilusión y que después de un brevísimo efecto eufórico del alcohol, este último, por el contrario, refuerza la ansiedad y por lo tanto agrava el problema. En caso de consumo excesivo, el abuso de alcohol también puede ser la causa de un síndrome depresivo que complica y aumenta la fobia social.
Para algunos pacientes, la fobia social es por el contrario secundaria a la perturbación relacional creada por la ingestión crónica de bebidas alcohólicas. La coexistencia de los dos trastornos forma así parte de un círculo vicioso, perpetuándolos a ambos y favoreciendo la sedimentación social, tanto más cuanto que dejar el alcohol favorece los brotes de ansiedad.
La dependencia y/o el abuso del alcohol pueden estar aislados o fácilmente asociados con el consumo excesivo de otras sustancias.

Otras sustancias
Otras sustancias también pueden estar implicadas y complicar el pronóstico de la enfermedad.
Citaremos entre otros los ansiolíticos de tipo benzodiacepínico frecuentemente prescritos con fines sintomáticos en esta patología pero que conllevan un riesgo real de abuso y dependencia.
También debemos mencionar la cocaína, que se utiliza con fines desinhibidores, pero cuyo abuso y dependencia conducen a complicaciones importantes y solo agravan el trastorno.

Depresión
El 45% de los fóbicos sociales tienen al menos un episodio depresivo mayor durante su vida.
La fobia social suele preceder al inicio de la depresión y puede considerarse un factor de riesgo para la depresión. Es fácil comprender que el aislamiento, la privación relacional, el sentimiento de inutilidad personal, la repetición de los ataques de vergüenza pueden estar en el origen de verdaderos episodios depresivos.

Otros trastornos de ansiedad
Se asocian con mucha frecuencia a la fobia social.
Las fobias simples se asocian con mayor frecuencia; luego viene la agorafobia.

Trastornos sexuales masculinos
La disfunción eréctil y la eyaculación precoz se encuentran con mayor frecuencia en personas con fobia social que en la población general.

Desorden de personalidad
Diferentes estudios destacan una mayor frecuencia de trastornos de personalidad en la fobia social frente a otros trastornos de ansiedad.
Se han informado asociaciones con trastornos de personalidad dependiente, obsesivo-compulsivo y paranoico, pero el trastorno de personalidad más comúnmente asociado con la fobia social es el trastorno de personalidad por evitación.
Sin embargo, ahora surge la pregunta de si el trastorno de personalidad por evitación no representa una variante más grave de la fobia social generalizada.

Pronóstico
Desde un punto de vista pronóstico, es norma considerar que la presencia de un trastorno de personalidad asociado o de una patología asociada complica el pronóstico. Esto es especialmente cierto para las patologías asociadas vinculadas a sustancias, en la medida en que el tratamiento de estos trastornos debe preceder al manejo de la fobia social, con pronóstico reservado en todos los casos de dependencia en los que no exista un producto de sustitución.
Por otro lado, un primer episodio depresivo mayor que lleve al diagnóstico de fobia social podría ser más bien un factor favorable con la posibilidad de un manejo conjunto y simultáneo de las dos condiciones.

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